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Si la innovación en el mundo estuviera limitada a lo que proponen las empresas nuevas, sin duda disfrutaríamos de muchos menos productos y adelantos de los que disfrutamos hoy. Una gran parte de los cambios y mejoras que vemos en la economía llegan de la mano de las innovaciones que hacen empresas medianas o grandes. Algunas incluso no tan grandes, pero sin duda que tampoco nuevas.

 

Para una empresa, ser -como decía Gary Hamel- una “revolucionaria de cabello cano” (una empresa establecida hace años, pero muy innovadora), requiere una de dos cosas: o un proceso de innovación cuidadosamente implementado para que funcione independientemente de sus ejecutores, o un grupo de “mavericks, de rebeldes innovadores que empujen la innovación a través de la cultura y los procesos existentes.

 

Ese innovador interno es el que se ha dado en llamar intraemprendedor, por la similitud entre sus acciones dentro de una empresa establecida y las que desarrollan sus contrapartes no corporativas en el universo startup. Un intraemprendedor, sin embargo, tiene un conjunto de aptitudes y herramientas, por decirlo así, que son diferentes a las del emprendedor. Es diferente introducir la innovación dentro de una estructura existente, con sus normas y cultura, que hacerlo mientras construimos nuestra propia organización.

 

Se podría decir que el emprendedor lucha contra la falta de recursos y la inestabilidad económica de los primeros años, mientras que el intraemprendedor, potencialmente con muchos más recursos, lo hace contra la inercia, la resistencia y el desinterés que genera a veces la cultura corporativa y su burocracia. En cualquier caso, este último necesita tener habilidades que no siempre son las mismas que las que necesita quien crea una startup. Estas son las cinco principales:

 

Es inconformista

 

El intraemprendedor es el fundamentalista del “no está mal, pero podría ser mejor”. Es un perfeccionista que no se deprime con el estado actual de las cosas (esto es muy importante), pero sabe que todo se puede mejorar. Nuestros métodos de producción, el diseño de nuestros productos, nuestros procesos y nuestra organización interna, todo es susceptible de mejora. Este es el motor interno del intraemprendedor, una tendencia psicológica. Después de todo, ¿porqué otro motivo haría las cosas que hace? ¿Qué te impulsa a trabajar e invertir energía en algo que nadie te está pidiendo que hagas?

El inconformismo puede ser algo negativo si lo que hacemos es criticar todo el tiempo lo que tenemos o el funcionamiento actual de las cosas. Pero es una pulsión muy constructiva si nos lleva a buscar permanentemente soluciones y mejoras y a intentar ponerlas en práctica.


 

Es perseverante

 

Tiene paciencia y no se desanima fácilmente. Si da un paso atrás es sólo para dar dos adelante en cuanto pueda. Si retrocede es porque está tomando impulso. Intentar cambiar las cosas en una empresa es un objetivo complejo en la mayoría de los casos y toma tiempo, en especial si la empresa tiene cierto tamaño. Por lo tanto cualquier cambio debe encararse con una perspectiva de mediano plazo y con una gran dosis de paciencia.

 

Sabe comunicar

 

Un intraemprendedor exitoso suele tener ciertas dotes de comunicador, sabe transmitir lo que propone y hacerlo de un modo claro y convincente. Pero si no tiene esas dotes, al menos tiene pasión y convencimiento interno. La pasión convence y arrastra voluntades. La convicción sumada a la perseverancia logran milagros en materia de comunicación.

Un cambio en la estrategia de la empresa, una nueva línea de negocio, una modificación en alguno de nuestros productos, requieren ser explicados una y otra vez. Con sencillez y claridad.  

 

Es un estratega

 

Sea un comportamiento deliberado o algo innato, el intraemprendedor acumula apoyos para su idea de forma sistemática. Comunicar de forma perseverante tiene el objetivo de ir sumando voluntades para su “causa”. En un trabajo sin prisa y sin pausa teje apoyos para poder impulsar sus ideas o proyectos en el momento adecuado y con la suficiente masa crítica de soporte.

Antes de lanzar una idea, incluso cuando se tiene el acuerdo de parte de la dirección de la empresa, es importante tener un nivel mínimo de consenso alrededor de esa propuesta. Ese consenso, ese clima favorable al cambio que se propone, se construye antes y de modo metódico, sistemático, hablando y persuadiendo. En primer lugar, a quienes han de tomar las decisiones necesarias, pero también a todas las personas cuyo apoyo ayudará a que el proyecto tenga éxito.

Un ejemplo: si lo que propongo es la introducción de un nuevo producto a nuestro portfolio es mejor (y a veces estrictamente necesario), tener el acuerdo o la visión favorables de quienes tendrán que fabricar o comprar ese producto, quienes tendrán que venderlo y quienes deberán dar servicio al cliente por ese producto, además del acuerdo del directivo que puede decidirlo. Esa es la diferencia entre un cambio en un ambiente de colaboración, donde el proyecto fluye, y uno en donde las resistencias internas van sembrando de obstáculos el camino y hacen todo cuesta arriba.

Por este mismo motivo, un aspecto importante de la capacidad estratégica de un intraemprendedor es el timming. El intraemprendedor es un tiempista y sabe en qué momento plantear un proyecto y cuándo es mejor esperar.


 

Es un líder generoso

 

Ser un estratega no quiere decir ser un manipulador maquiavélico. Al contrario, el perfil más exitoso entre intraemprendedores es el de un líder que reconoce y se encarga de premiar el mérito de los demás.  Toma las mejores ideas de donde provengan, propias o ajenas, pero se encarga de que el reparto de reconocimiento sea lo más justo posible. Tiene la autoridad de quien juega limpio y se gana el reconocimiento y la confianza de las personas que necesita para llevar adelante cualquier proyecto.

Llevar adelante proyectos complejos y prolongados en el tiempo requiere equipos y confianza. Esas dos cosas requieren un liderazgo ecuánime y un cierto grado de generosidad.

 

¿Eres un intraemprendedor/a?

 

Sabemos lo complicado que puede llegar a ser querer implementar procesos de innovación mientras debes atender las necesidades del día a día y no perder el foco del negocio. Por eso, en Customia trabajamos para ayudar a facilitar este proceso a empresas que deseen implementar procesos de innovación con la mayor agilidad y efectividad posibles.

 

Si te identificas con alguna o todas de las características mencionadas, y además tienes una idea que te ronda en la cabeza que podría hacer que tu empresa funcionara mucho mejor - podemos acompañarte en el proceso del cambio. Ponte en contacto con nosotros sin ningún compromiso para comentar tu caso. 

 

 


Economista especializado en innovación y con varios libros sobre emprendeduría a sus espaldas, Eduardo es un verdadero apasionado de las nuevas tecnologías, persiguiendo la ola de las nuevas tendencias y al día de absolutamente todo lo que sucede en el entorno digital. Principal impulsor del área de innovación en Customia, es una enciclopedia de términos y conceptos empresariales. 


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